Transición hacia la Mezcla Digital
Por M.M. Perseo Rosales Reyes
Universidad Tecnológica de la Mixteca
Abril de 2026
(Este documento fue elaborado con uso de Inteligencia Artificial como recurso de asistencia
en la revisión académica y la corrección de estilo)
en la revisión académica y la corrección de estilo)
La idea de que un producto se vende por sí mismo es un error. Desde mediados del siglo XX, autores como James Culliton (1948), Neil H. Borden (1950, 1964) y E. Jerome McCarthy (1960) establecieron que la venta es sustancialmente una comercialización planeada, basada en planes, programas, decisiones estratégicas y sus tácticas.
McCarthy sintetizó estas decisiones y las popularizó con un modelo de 4 Ps:
- Producto: bienes, servicios o cualquier cosa que se ofrece y tiene algún valor para el consumidor, porque satisface su necesidad.
- Precio: cantidad monetaria que el consumidor paga para adquirir el producto, con efectos financieros y psicológicos.
- Plaza: mercado meta, canales de distribución y puntos de venta que ponen el producto al alcance del consumidor.
- Promoción: comunicación que persuade, informa y estimula la preferencia o compra.
Kotler y Armstrong (2008) definieron esta mezcla como “el conjunto de herramientas tácticas y controlables que la empresa combina para producir la respuesta deseada en el mercado meta”. En palabras de Fisher y Espejo (2011), las 4 Ps son el gran paradigma de la mercadotecnia, porque representan la oferta completa que la organización entrega a sus consumidores.
La mezcla de mercadotecnia digital es la etapa teórica más reciente en la evolución del marketing. Mientras las 4 Ps originales bastaban para realizar una comercialización planeada en un entorno físico del mercado, ahora el mercado digital exige una ampliación hasta 7 u 8 Ps que integran nuevas decisiones estratégicas.
Sin embargo, diversos autores han señalado que el marketing digital no es un “nuevo marketing”, se trata de la misma orientación, pero aplicada con nuevas herramientas y bajo un principio de integración entre lo online y lo offline, porque se requieren de acciones en los medios digitales: redes sociales, e-commerce, publicidad en internet, plataformas móviles; combinadas con las acciones en los medios tradicionales: televisión, radio, prensa, eventos presenciales, puntos de venta. En este sentido, Alonso (2008) señala que la clave de la comercialización actual está en reconocer que el consumidor ya no es pasivo esperando enterarse de lo que se ofrece en el mercado, hoy busca información, exige atención, genera interacción y participa activamente en la construcción de valor. Por ello propone incorporar las siguientes 4 Ps que enriquecen la mezcla digital:
- Personalización: ofertar productos y servicios a la medida, escuchando al consumidor y dándole opciones reales de elección.
- Participación: integrar al cliente en la estrategia, convirtiéndolo en protagonista y embajador de la marca.
- Peer-to-Peer: aprovechar la confianza entre pares y comunidades digitales como motor de credibilidad.
- Predicciones Modelizadas: analizar datos y comportamientos para anticipar tendencias y ofrecer experiencias relevantes.
El autor aclara que detrás de estas nuevas Ps está la gran P de las Personas, porque la clave del marketing digital es la interacción humana mediada por la tecnología. Al respecto, Kutchera (2014) quien promueve la idea de E‑X‑I‑T‑O —acrónimo de Escuchar, eXperimentar, Integrar, Transformar y Optimizar— explicó que el marketing digital se entiende en función de "un modelo integrado" donde destacan otras 3 P´s:
- Plataformas tecnológicas: son la columna vertebral de la operación comercial, dado que constituyen la infraestructura que sostiene todo el sistema de marketing digital.
- Personas: constituyen el núcleo de la interacción porque establecen comunicación, confianza y valor, convirtiendo la tecnología en un recurso de conexión entre la marca y el consumidor.
- Personalidad de la marca: proyecta confianza y credibilidad porque es como una dimensión que humaniza su presencia digital, haciéndola perceptible para el consumidor aun en un entorno limitado a la vista y el oído.
Por ello, la mezcla digital no se limita a trasladar las 4 Ps originales al mundo online, sino que las expande hacia un sistema donde la infraestructura, la dimensión humana y la percepción de la marca son tan importantes como el producto mismo.
El consumidor actual -plantea Kutchera- ya no distingue entre lo físico y lo digital: interactúa en todo momento y espera coherencia entre ambos entornos. Por ello, la mezcla digital se sustenta en un plan estratégico integral, capaz de unir las acciones en redes sociales, e-commerce y plataformas móviles con los medios tradicionales, logrando así una comunicación bidireccional y una experiencia personalizada.
En una perspectiva más reciente, Gutiérrez-Leefmans (2025) explica que hoy en día la mezcla digital no es una sustitución del marketing mix, por el contrario, se trata de una renovación y flexibilización de las decisiones originales en función del entorno tecnológico. Específicamente:
- El Producto ya no se limita a bienes tangibles, sino que se expresa en nuevos formatos de venta que incluyen experiencias digitales e híbridas.
- El Precio deja de ser fijo y se convierte en precios flexibles y dinámicos, ajustados en tiempo real según la oferta, la demanda y los algoritmos de personalización.
- La Plaza se amplía hacia servicios multicanal, integrando tiendas físicas, plataformas de e-commerce y aplicaciones móviles.
- La Promoción ya no se limita a descuentos, sino que se redefine como publicidad digital, capaz de cautivar al consumidor mediante programática, posicionamiento, geomarketing y viralidad en redes sociales.
En conclusión, la ampliación a 7, 8 o 9 decisiones en la mezcla del marketing digital responde a una comercialización cuya presencia se complementa con la interactividad tecnológica y la confianza perceptual que pretenden las marcas. Esa mezcla digital se convierte en un sistema integral, capaz de articular productos físicos y experiencias digitales, ajustando precios de manera flexible, desplegando servicios multicanal y utilizando publicidad inteligente para cautivar al consumidor. De esta manera se logra optimizar la experiencia del usuario y ampliar las posibilidades de conexión entre empresas y consumidores, consolidando un modelo de comercialización dinámico que responde a las exigencias del mercado contemporáneo.
Bibliografía de consulta
Alonso, M. (2008). Blended Marketing: Integración de estrategias online y offline. Madrid: ESIC Editorial.
Kutchera, J., García, H., & Fernández, A. (2014). E-X-I-T-O: su estrategia de marketing digital en 5 pasos. México: Grupo Editorial Patria. ISBN: 978-607-438-777-3.
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